¿Y a ti qué coño te importa?

Cuando ocurre el espeluznante momento en que te preocupa la procedencia de otra persona, lo peor que te puede pasar es mostrarle al mundo tu mala educación y poca vida al preguntarle a alguien que no conoces de dónde es.

A parte de inmiscuir, es una falta de respeto pretender obtener información privada requerida innecesariamente. Si me dices que debes facilitar esa información por un bien mayor, pues te entra la duda, pero obtienes algo a cambio. Pero, ¿publicitar información personal de forma gratuita? Te drogas muy fuerte.

Si por un momento te parases a pensar en que le puedes estar preguntando la procedencia a una persona que bien podría no saberlo por no conocer a sus padres biológicos. O peor aún, preguntándole a alguien que ya ha perdido a sus padres.

Es un tema familiar, por lo que puede tratarse de un asunto delicado y profundamente vinculado a las emociones de la persona que estás acosando. Porque sí, es un acoso entrometerte en la vida privada de una persona desconocida.

No es tu puto problema de dónde sea la persona que tienes delante. Ni forma parte de tu vida ni influye en ella su origen.

Es asquerosamente ridículo preguntarle a alguien de dónde es. Es algo privado y personal. Como si le preguntases a la gente si su familia llega a fin de mes o comen pan con mortadella desde el día 15.

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