“Messbranding” garrafal

Como por ejemplo confiarle la imagen de tu empresa a gente con poca imaginación y nulo talento.

Todo comunica. Ha sido así siempre. El problema es que nos encontramos en un momento en el que toda comunicación (verbal o no, intencionada o no) llega al instante a todas partes del mundo. De ahí, la relevancia de la imagen.

Google te acerca a las opiniones de los demás en segundos, perder una oportunidad de reinvención como esta no es inteligente. Hay 4 y eres la tercera cuando siempre fuiste la segunda (los números son públicos). Tienes algún tipo de problema, háztelo mirar.

Un reposicionamiento de marca (rebranding) es un cambio intencionado en la imagen de una empresa. Una oportunidad idónea para lavar tu imagen aprovechando cambios externos e internos (no solo estéticos). Y van los genios y la lían.

En realidad, era muy predecible. La lógica nunca ha imperado, ni parece que lo vaya a hacer. Cuando por fortuna o por destino alguien se interesa en ti y resulta que hasta trabaja bien, lo dejas marchar y sigues perdiendo números por culpa de algunxs con nóminas altas. Ganador rotundo del premio al Mayor Genio de Negocios y Recursos Humanos del Universo 2017.

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Devolviendo recibos

El glamour.

Hay quienes lo buscan en la moda, quienes lo buscan en la tecnología, quienes lo buscan en las fiestas y quienes no lo buscan directamente, pero no quieren ser menos que su vecinx.

Y cuesta dinero.

Pero más todavía ganarlo y administrarlo correctamente, para cubrir necesidades organizadas según un nivel de prioridad establecido racionalmente.

Pero la nevera no se ve y tu nuevo móvil de última generación sí.

Así que demuestras que tienes el valor de comprometerte a pagar durante 2 largos años una determinada cantidad de dinero a cambio de un móvil carísimo y una línea de teléfono con minutos y datos, que ni necesitas ni puedes pagar.

Y no pagas.

Y te cortan la línea y te quejas. Terminas pagando, pero con un sablazo adicional de 20€ por pagar tarde.

Y el mes siguiente no pagas.

Y te cortan la línea y te quejas. Terminas pagando, pero con un sablazo adicional de 20€ por pagar tarde.

Y el mes siguiente… Pues lo mismo. No vas a dejar de seguir devolviendo recibos hasta el fin de tus días, porque no eres capaz de darte cuenta de que te manipulan por todos lados para que creas que tu éxito se basa en las marcas que muestras.

Y no. Las marcas no te definen, no son personas con las que verdaderamente te puedas equiparar e identificar. Tampoco son sentimientos que expresen lo más profundo de tu ser.

Son objetos sin valor alguno por los que trabajas tropecientas horas al mes para poseerlos un par de años.

Gasta tu dinero en ti, en tu familia, en tus amigos o en algo que verdaderamente te llene el alma y no el ego.