El primero de la carrera

Hoy, paso de escribir en segunda persona.

Estoy hasta los huevos del blog. De todo. En general.

Me toca enormemente los cojones ver día tras día aberraciones de la naturaleza, que por su puta flor en el culo, fueron el primer espermatozoide de la primera eyaculación de la maldita corrida de su jodido padre en el coño de su puta madre. Si no fuera así como lo expongo, no se entendería que seres tan sumamente retrasados hayan ganado la carrera frente a millones de rivales.

El caso es que hay una cantidad de figurantes, porque eso es lo que hacen en la vida, figurar, con una cantidad de recursos materiales que otrxs podrían aprovechar para inventar la panacea de las vacunas, un super avance científico o algo mínimamente útil.

Ni voy a dar ejemplos, porque todxs tenéis en la mente ejemplos de sobra.

Sin ganas de vivir

El cansancio te envuelve. Pero no el físico, ni el mental. Es el cansancio de vivir.

Día tras día la misma mierda de vida. Sin ningún indicio de que algo vaya a cambiar para mejor, o simplemente cambiar.

¿Cuál es el fin último de la vida?

Te traen sin tu consentimiento a un apestoso juego en el que tienes que luchar por salir adelante de la mejor manera posible. Te dicen que tienes que estudiar para ser alguien. Entonces, estudias para conseguir un buen futuro.

Trabajando.

En el momento en que el trabajo se vuelve parte imprescindible de la vida, sientes que te han timado por completo.

Se supone que la vida es un milagro, algo que celebrar y disfrutar. Promesas que nunca se cumplirán.

La palabra «trabajo» deriva del latín tripalium, que era una herramienta parecida a un cepo con tres puntas o pies que se usaba inicialmente para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos. También se usaba como instrumento de tortura para castigar esclavos o reos. De ahí que tripaliare significa tortura, atormentar, causar dolor.

Y en efecto, el trabajo es un castigo. Si haces algo por obligación deja de ser divertido. El trabajo no dignifica, esclaviza.

A alguien se le ocurrió ponerle un precio al tiempo que dedicas en colocarle algún producto basura a ignorantes que apenas pueden pagarlo, para supuestamente mejorar sus vidas.

Hacemos aquello que no queremos ni para lo que estamos preparados. ¿No sería más fácil que cada uno hiciera lo que sabe y le gusta hacer? Todo funcionaría mejor.

Pero no. No importa lo que sepas hacer, lo bueno que seas haciéndolo o lo mucho que darías de ti porque te gustaría hacerlo. Tienes que adaptarte a lo que hay o morirás de hambre.

Porque tampoco se les ocurrió pensar, al traerte al mundo, que podrías pasarlo mal. Tener hijxs es el acto de mayor egoísmo del ser humano. Disponiendo ya de suficiente información como para saber que la vida es una puta mierda sin sentido alguno, es de hijxs de puta obligar a alguien a pasar por tu mismo sufrimiento.

Y, por si fuera poco, cualquiera puede tener hijxs. No importa que puedan quedar abandonadxs, no importa que no le puedan asegurar futuro alguno. Nada de eso se medita. Adelante, que se joda.

Y no es tan fácil acabar con todo. Realmente quien decide terminar con su vida tiene muchísimo más valor que todxs nosotrxs. Nadie consultó si quería participar en este ridículo juego, así que no debe explicaciones a nadie.